“Aquí se juega con los toros compadre, uno no les tira a matar sino a molestarlos para que te persigan”

“Aquí se juega con los toros compadre, uno no les tira a matar sino a molestarlos para que te persigan”

 Con esa idea en la cabeza, decidí tomar mi cámara y hacer algunas tomas del evento.  Unas 60 personas se agolpaban en la plaza central esperando a que la chirimía anunciara la salida del toro.

Con esa idea en la cabeza, decidí tomar mi cámara y hacer algunas tomas del evento.

Unas 60 personas se agolpaban en la plaza central esperando a que la chirimía anunciara la salida del toro.

 Según lo que entendí luego de un rato de observar detrás de la estructura de madera, es que en una corraleja no hay un torrero sino muchos, estos intentan llamar la atención del toro arrojándole cualquier cosa que este en el piso incluso lo que la gente en las graderías pueda aportar.

Según lo que entendí luego de un rato de observar detrás de la estructura de madera, es que en una corraleja no hay un torrero sino muchos, estos intentan llamar la atención del toro arrojándole cualquier cosa que este en el piso incluso lo que la gente en las graderías pueda aportar.

 Se le silba, se le pasa cerca, incluso hay algunos que se acuestan en el suelo esperando que el toro sienta el reto. Esto no es gratis, los hombres que torean ganan aplausos y entre cinco y 20 mil pesos según lo temerario de su acto.

Se le silba, se le pasa cerca, incluso hay algunos que se acuestan en el suelo esperando que el toro sienta el reto. Esto no es gratis, los hombres que torean ganan aplausos y entre cinco y 20 mil pesos según lo temerario de su acto.

Corralejas de San Juan de Urabá-16.jpg
 Había un joven que era uno de los ídolos de esa tarde, no recuerdo su nombre pero era un bacán, pasaba cerca del toro y tan pronto lo embestía se tiraba a los burladeros, termino esa tarde con 45 mil barras en su bolsillo.

Había un joven que era uno de los ídolos de esa tarde, no recuerdo su nombre pero era un bacán, pasaba cerca del toro y tan pronto lo embestía se tiraba a los burladeros, termino esa tarde con 45 mil barras en su bolsillo.

 Luego apareció un hombre que orgulloso saludaba un palco principal, con esa mirada de gladiador casi diciendo con la mirada:” Aquellos que vamos a derramar sangre, te saludamos”. En efecto, era un veterano banderillero de corralejas, ¡JUAZ!, ahí la descripción que me dio horas antes el vendedor de melcocha (dulce de panela) se transformaba, pues una cosa es que te tiren papeles y otra es un arpón metálico idéntico al de las corridas.

Luego apareció un hombre que orgulloso saludaba un palco principal, con esa mirada de gladiador casi diciendo con la mirada:” Aquellos que vamos a derramar sangre, te saludamos”. En efecto, era un veterano banderillero de corralejas, ¡JUAZ!, ahí la descripción que me dio horas antes el vendedor de melcocha (dulce de panela) se transformaba, pues una cosa es que te tiren papeles y otra es un arpón metálico idéntico al de las corridas.

 A los toros los van rotando, 8 en total entraron y salieron, con heridas “menores”.

A los toros los van rotando, 8 en total entraron y salieron, con heridas “menores”.

 Durante ese tiempo que estuve allí, tres personas fueron arrolladas, entre ellas, el ídolo de las 45 barras. El cual cayó privado y luego salió con 13 puntos en la oreja.

Durante ese tiempo que estuve allí, tres personas fueron arrolladas, entre ellas, el ídolo de las 45 barras. El cual cayó privado y luego salió con 13 puntos en la oreja.

 Van los que se la juegan con el toro y los que van a ver volar gente. Yo fui a tomar fotos.

Van los que se la juegan con el toro y los que van a ver volar gente. Yo fui a tomar fotos.

Corralejas de San Juan de Urabá-10.jpg
 “Aquí se juega con los toros compadre, uno no les tira a matar sino a molestarlos para que te persigan”
 Con esa idea en la cabeza, decidí tomar mi cámara y hacer algunas tomas del evento.  Unas 60 personas se agolpaban en la plaza central esperando a que la chirimía anunciara la salida del toro.
 Según lo que entendí luego de un rato de observar detrás de la estructura de madera, es que en una corraleja no hay un torrero sino muchos, estos intentan llamar la atención del toro arrojándole cualquier cosa que este en el piso incluso lo que la gente en las graderías pueda aportar.
 Se le silba, se le pasa cerca, incluso hay algunos que se acuestan en el suelo esperando que el toro sienta el reto. Esto no es gratis, los hombres que torean ganan aplausos y entre cinco y 20 mil pesos según lo temerario de su acto.
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 Había un joven que era uno de los ídolos de esa tarde, no recuerdo su nombre pero era un bacán, pasaba cerca del toro y tan pronto lo embestía se tiraba a los burladeros, termino esa tarde con 45 mil barras en su bolsillo.
 Luego apareció un hombre que orgulloso saludaba un palco principal, con esa mirada de gladiador casi diciendo con la mirada:” Aquellos que vamos a derramar sangre, te saludamos”. En efecto, era un veterano banderillero de corralejas, ¡JUAZ!, ahí la descripción que me dio horas antes el vendedor de melcocha (dulce de panela) se transformaba, pues una cosa es que te tiren papeles y otra es un arpón metálico idéntico al de las corridas.
 A los toros los van rotando, 8 en total entraron y salieron, con heridas “menores”.
 Durante ese tiempo que estuve allí, tres personas fueron arrolladas, entre ellas, el ídolo de las 45 barras. El cual cayó privado y luego salió con 13 puntos en la oreja.
 Van los que se la juegan con el toro y los que van a ver volar gente. Yo fui a tomar fotos.
Corralejas de San Juan de Urabá-10.jpg

“Aquí se juega con los toros compadre, uno no les tira a matar sino a molestarlos para que te persigan”

Con esa idea en la cabeza, decidí tomar mi cámara y hacer algunas tomas del evento.

Unas 60 personas se agolpaban en la plaza central esperando a que la chirimía anunciara la salida del toro.

Según lo que entendí luego de un rato de observar detrás de la estructura de madera, es que en una corraleja no hay un torrero sino muchos, estos intentan llamar la atención del toro arrojándole cualquier cosa que este en el piso incluso lo que la gente en las graderías pueda aportar.

Se le silba, se le pasa cerca, incluso hay algunos que se acuestan en el suelo esperando que el toro sienta el reto. Esto no es gratis, los hombres que torean ganan aplausos y entre cinco y 20 mil pesos según lo temerario de su acto.

Había un joven que era uno de los ídolos de esa tarde, no recuerdo su nombre pero era un bacán, pasaba cerca del toro y tan pronto lo embestía se tiraba a los burladeros, termino esa tarde con 45 mil barras en su bolsillo.

Luego apareció un hombre que orgulloso saludaba un palco principal, con esa mirada de gladiador casi diciendo con la mirada:” Aquellos que vamos a derramar sangre, te saludamos”. En efecto, era un veterano banderillero de corralejas, ¡JUAZ!, ahí la descripción que me dio horas antes el vendedor de melcocha (dulce de panela) se transformaba, pues una cosa es que te tiren papeles y otra es un arpón metálico idéntico al de las corridas.

A los toros los van rotando, 8 en total entraron y salieron, con heridas “menores”.

Durante ese tiempo que estuve allí, tres personas fueron arrolladas, entre ellas, el ídolo de las 45 barras. El cual cayó privado y luego salió con 13 puntos en la oreja.

Van los que se la juegan con el toro y los que van a ver volar gente. Yo fui a tomar fotos.

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